lunes, 23 de marzo de 2015

La soledad de las caras del dado

¿Con quién quedas por las tardes un día normal?
¿Y a quién de todos llamas a la una de la mañana cuando empiezas a llorar y no puedes parar?
Ésa era la soledad a la que me refería. La única soledad que me dolía. Estar ahí, todas mis yo, todas mis personalidades encadenadas con una llave para compartir entre todas; la amiga, la hija, la extraña, la conocida, la querida, la olvidada, la perra, la ansiosa y por último, la carcelaria. La triste. Todas ellas suplicando. Porque no puedes renunciar a ninguna, pero tampoco eres capaz de vivir con todas.

jueves, 12 de marzo de 2015

Moral

Qué fácil sería ser simplemente algo sin importancia. Ser La Otra. Alguien insignificante, un ser vacío, sin sentimentalismo alguno. Ser esa cosa que ni siente ni padece. Ser nada.
Qué fácil sería ser la bestia que buscáis colgar. El monstruo que queréis o querríais condenar. Sería tan sencillo gritar que no tengo corazón y acabaseis conmigo sin remordimiento alguno.
En el fondo, ése sería mi mayor deseo. Que al fin, mis intentos de alejarme de la humanidad por completo dieran sus frutos, y no quedarme aquí, enredada entre pieles que nunca pude ni podré poseer. Desearía poder haberme liberado del mundo para que así pudiese dejar de hacer daño.

Este terrible odio a la vida y esta vida después de una muerte planeada me trajo tras de sí una carga. Si iba a vivir, tendría que dejarme abandonar en todo lo que mi moral no me había permitido con anterioridad. Dejar de morderme la lengua en lo que digo, aceptar el cariño y el deseo desde donde me llegase siempre que fuera de mi agrado. 
Incluso cuando éste  no debiera ser para mí. Incluso cuando fuese de otra. 
Me abandonaría con alevosía en todo placer alcanzable, en cada logro que pudiera conseguir sin perder la vida o el espíritu en ello es la idea. Iré al infierno, sí, pero en el último instante, algo en mí habrá sido llenado. Aunque sea mínimo, aunque se trata el placer más superficial de la tierra. No por ello debe ser tenido menos en cuenta.

Si tras vivir una larga vida viendo todos los colores y formas, y el color que más quisieras por encima de todos fuera el morado, un día quedases cegada para ver todo excepto el azul, ¿te negarías a mirar? ¿Lo desecharías por no llegar a la categoría del morado? ¿Negarías lo único que ansías sólo porque no lo ansías tanto como lo que quisiste una vez?
Sé que no será fácil. Posiblemente condene a otros. Quizás caigan en esa puerta abierta que les ofrezca, pero serán sus pasos los que les lleven adentro. No seré yo quien los tire al precipicio, pero les daré la mano si me lo piden.

Por eso y por mucho más, puedo decirlo: He dejado la moral para los que queréis vivir. He dejado la moral para la gente con planes, para los que son felices, para los que su vida es suficiente. Porque yo no puedo seguir con ella. Si lo más cercano a sentirme viva es ser besada por un hombre ocupado, jugar con el hierro candente, ser directa incluso con lo hiriente o dejarme morir sobre la alfombra de mi habitación, así lo haré, pues si a alguien debe pertenecer mi vida es a mí, con todas sus consecuencias.

jueves, 26 de febrero de 2015

Hablar

Hablo sobre lo que conozco,
yo,
la que sonríe, la que finge, la que sufre
mi primera persona del singular,
siempre singular, de todas las formas posibles.

Hablas de alas, huir lejos,
para qué querría yo alas
si no puedo separarme de mí misma
si no puedo romperme y quedarme con un pedazo,
a dónde iría yo conmigo,
mi yo completa, mi yo herida.

Habla de sueños.
La muerte no significa nada para él.
Como si pudieras vivir por tu propia motivación,
cuando lo único sobre lo que tienes control
en plena consciencia, en vida, es en la muerte,
y aún así, algo aleja nuestra mano de la soga,
algo nos hace dar un paso atrás en el precipicio.

Y diría en plural, que hablamos de todo,
eso te gustaría, pero ese plural no existe,
ese darse la mano escuchando el corazón del otro no existe.
Estoy yo. Sólo yo.
Y este egocentrismo desolador me consume,
estoy sola.
Nadie aleja mi mano del cuchillo,
nadie aleja mi mano de la pistola.
Sería tan sencillo desaparecer.

Al final, habláis y hablan de una muerte que aún no ha ocurrido,
¿No sentís como se desvanece un poco la última fantasma?
Mi sombra se está yendo poco a poco,
porque nunca he terminado de pertenecer a ningún lugar.
Mi tiempo se ha agotado,
éste ya no es mío.
Es de otro,
alguien muere dándome su vida,
es irónico,
las ganas de vivir de otro no detienen el flujo de vida que pasa al suicida.
Y yo aquí,
alimentada a la fuerza,
dejándome hundir
y ese alguien allá,
desviviéndose por aferrarse
a la cuerda que yo solté.

domingo, 22 de febrero de 2015

Tristeza revelada

Que quede entre nosotros esto, pero Platón mintió. Aprendí todo de cero. No recordé nada que hubiese olvidado, porque en mis olvidos a medias siempre hay algo que jamás dejé por el camino. 
El olvido sólo existe en la mente del enfermo de Alzheimer y en aquéllos que sufren de amnesia. Todo lo demás, no es olvido. Es trauma y bloqueo. Mi cerebro bloquea tu existencia, pero mi cuerpo, de alguna manera, no olvida que algo estuvo ahí.
Quizás nunca significaste como individuo lo suficiente, tú, por ser como eres, como eras, quizás no fuera suficiente para echarte de menos a ti. Pero ese vacío que se deja cuando uno se marcha, esas arrugas en las sábanas, ese hueco que nunca se llena, es inevitable que me deje esa sensación de echar de menos algo. No necesariamente a ti.
No quiero herirte cuando lo digo, de veras, pero mis problemas no son contigo, sino con mi propia soledad. De alguna manera, mi ser jamás te puso como una opción razonable para sentirse completa. Jamás me planteé que nadie me tuviese que ayudar a hacerme sentir completa, porque nunca he visto en el amor la respuesta para sentirse completo. Aquí sí coincido en parte con Platón. Nadie debería depender de algo que pueda mutar, que pueda cambiar. Lo principal que nos hace sentir completos debería venir de nosotros mismos. No creo que se trate de amar y de ser amado. No creo que algo tan frágil y a la vez tan fuerte deba ser aquello que me llene. No creo que deba depender de nadie, sino ser feliz con ellos y sin ellos, aunque siempre prefiera estar con ellos. Porque creo que deberíamos querer a las personas con ese propósito. Deberíamos querer precisamente porque podríamos vivir sin ellos, pero porque a pesar de ello, jamás elegiríamos esa opción. Porque son parte de nosotros y su sola existencia hace que estemos un poco más llenos, aunque no sean nuestra razón principal.
Metamorfosis: Sémele
Pero ahora da igual lo que me plantease. Llevo toda la vida sola, pero nunca esa sensación de desamparo, el saber que siempre me tendré a mí, me había golpeado con tanta fuerza ni crueldad. Se ha roto la bandera que hice para mí hace años. Nada la sujeta. Porque yo no quiero ser yo. Porque mi yo, mi primera persona del singular, no desea verse como alguien que es como yo. Porque alguien maquina en mi cabeza queriendo destruir su propio corazón. Y soy yo.
Sería fácil culpar a otra persona. Decir "fue culpa tuya". Pero sabemos que no sería cierto. Tú sólo me enseñaste, sin quererlo ni pretenderlo, lo que soy, en lo que me he convertido. La luz que me envolvía cuando estuviste, sólo me ayudó a ver el oscuro pozo al que pertenecía con tu marcha. Y así estoy. Así estamos, con esa oscuridad en la garganta. Con ese yo que no quiere ser yo. Con ese yo que ya no puede ser con nadie, porque tiene que poder sujetarse a sí misma para poder acariciar la mano de otro.

sábado, 21 de febrero de 2015

martes, 10 de febrero de 2015

Sé un cerdo.

Es verdad que lo primero que quise que tus labios tocasen era veneno. Incluso ahora, desearía que eso hubiese sido. Porque tú te irás, como todos los anteriores, lejos, en busca de esa mujer débil que te espera a pesar de haberla deshonrado de todas las formas posibles. Pudiste achacarme parte de la deshonra a alguno de los primeros hechizos, pero tus pies eran libres cuando me seguían dentro de la cueva. Yo no te pedí que te quedaras ni te até a mi sed ni a mi ansia.
Puedes irte. Aunque eso me rompa. Puedes irte.  No me importa. Aquí sólo dejas los restos de un viaje. Unos restos que pronto podrán preguntarme por ti, unos restos que se aferran a mi pecho como si eso les diese más vida.
Ilustración: Constanze Moll

Márchate, viajero. Ya no te conozco. Aquél que se debatía por las dudas, por el dolor que causaba o causaría en la mujer frágil que había dejado atrás ya no está. Ante mí, un hombre orgulloso se alza, con ojos de pirata y vociferante, dando órdenes, como si alguna vez me hubiese entregado a ti como quien entrega la fruta a la compradora en el mercado.
Puedes irte. Aquí me quedaré, atrapada en esta isla pero sin que nadie me mire con la superioridad de quien es dueño de sus pasos. Diez años más de soledad te mereces. Ojalá hubieses tragado el veneno que te entregué y no que yo hubiese sucumbido a tus palabras.
Si vuelves a Ítaca así, éste sólo será el principio de tu dolor en el que la tragedia jamás dejará tu casa.





Si regresas, Ulises,
encontrarás allí en Ítaca una mujer cobarde:
Penélope ojerosa
que afanosa y sin saberlo
le teje y le desteje una mortaja
al amor. Ella pretende
aferrarse y aferraros a lo eterno.
Si regresas
hacia un destino más infame aún
que éste que yo te ofrezco
avanzas si vuelves a su encuentro.
Más enemigo del amor y de la vida
que mis venenos
es vuestro matrimonio, vil encierro.

Quédate, Ulises: sé un cerdo.
.
Silvia Ugidos-Circe esgrime un argumento

sábado, 24 de enero de 2015

Suya era la danza del fuego,
más allá de su cintura todo se retorcía,
como una serpiente cubierta en jaspe
se alzaba gloriosa.
Su largo pelo negro era un gran manto
para su propia oscuridad,
su piel inmortal se retorcía sólo con pensarla 
no podía soportar el contacto sincero de la humanidad.
Aún con sus ojos vivos y hermosas mejillas,
mirarla causaba dolor,
la sangre parecía cubrir su presencia,
madre de todo lo terrible era ella
y así lo sería por siempre jamás.

viernes, 16 de enero de 2015

I am terrified by this dark thing that sleeps in me

Donde pones la mano, enciendes la mecha. Como si cada uno no tuviese suficiente con sus propios problemas. Pero es tan complicado ayudar cuando eres tú quien está lejos de aquí. Sólo eres capaz de coger sus manos, y con suerte, evitar que les lleve la marea.
Y al final del día, te vistes de cenizas como quien vio la oscuridad y siguió caminando a ninguna parte. Eso es todo. Tus pies aún no recuerdan cómo andar, sólo patalear para salir a flote. Porque esta tierra que pisas no es tuya. Sólo arenas movedizas que te hunden más despacio. Ésta es tu vida ahora, caminar entre moribundos y consolar a los que tiemblan como tú.
Se te acaban los planes. Y a ti sólo te queda desaparecer. ¿Escogerás la vida o escogerás la muerte?

I know the bottom, she says. I know it with my great tap root:   
It is what you fear.
I do not fear it: I have been there.

Is it the sea you hear in me,   
Its dissatisfactions?
Or the voice of nothing, that was your madness?

Love is a shadow.
How you lie and cry after it
Listen: these are its hooves: it has gone off, like a horse.

All night I shall gallop thus, impetuously,
Till your head is a stone, your pillow a little turf,   
Echoing, echoing.

Or shall I bring you the sound of poisons?   
This is rain now, this big hush.
And this is the fruit of it: tin-white, like arsenic.

I have suffered the atrocity of sunsets.   
Scorched to the root
My red filaments burn and stand, a hand of wires.

Now I break up in pieces that fly about like clubs.   
A wind of such violence
Will tolerate no bystanding: I must shriek.

The moon, also, is merciless: she would drag me   
Cruelly, being barren.
Her radiance scathes me. Or perhaps I have caught her.

I let her go. I let her go
Diminished and flat, as after radical surgery.   
How your bad dreams possess and endow me.

I am inhabited by a cry.   
Nightly it flaps out
Looking, with its hooks, for something to love.

I am terrified by this dark thing   
That sleeps in me;
All day I feel its soft, feathery turnings, its malignity.

Clouds pass and disperse.
Are those the faces of love, those pale irretrievables?   
Is it for such I agitate my heart?

I am incapable of more knowledge.   
What is this, this face
So murderous in its strangle of branches?——

Its snaky acids hiss.
It petrifies the will. These are the isolate, slow faults   
That kill, that kill, that kill.
Elm- Sylvia Plath

jueves, 8 de enero de 2015

Soy tu niña calcinada de sueño implacable.

Aún nadas hacia la orilla. Hacia donde crees que está la orilla. Quién querría tanta agua. Es difícil hablar cuando te concentras en respirar. Los demás parecen caminar sobre el agua. Y mientras tú, pides una mano que te saque y no cualquiera.
Ellos te miran desde fuera. Uno te dice que pruebes a andar como él, a ver si sales. Otro te dice que el agua lo ha creado tu cabeza, que aún podrás salir tú sola. Pero sigues ahogándote.
Y las noches son terribles. A oscuras, a solas, no ves la ola.
De pronto, alguien te da la mano. Alguien nada a tu lado. A algún sitio. A alguna parte. A la vida o quizás a los sueños de muerte de cualquiera de los dos.
Y la marea sube. Y tú le agarras, para que no se lo lleven. Y él te sujeta para que no te vayas para abajo. Pero nadie termina de sacar la cabeza.
Nadar. Nadar. Nadar.







“Me alimento de música y de agua negra. Soy tu niña calcinada por un sueño implacable."
- Alejandra Pizarnik - La Mesa Verde

martes, 6 de enero de 2015

¿Está esto pasando? ¿Está pasando de verdad? Nadie diría que fuese a llegar a este punto. Creíste levantarte victoriosa, y sólo eres una criatura perdida más. Los monstruos aún no llegan, aún no, aún no. Los primeros en salvarse son los niños y las embarazadas. Pero tú no eres ninguna de las dos cosas. Y basta con verte dos veces para no volver a querer mirarte jamás. ¿Está esto pasando?
Tú que creías haberlo visto. Pero aún no estás preparada. Aún no. Aún no. Hoy no te levantarás. No sabes cómo hacerlo. No sabes si quieres hacerlo. Cada vez que tus palabras llegan al viento, algo se rompe ahí fuera. Como si sólo supieras hacer daño.
Los monstruos que te ayudan a dormir hoy no vendrán a protegerte de la lluvia. Todos gritan estás curada, estás aburrida, estás entera. Levántate. Pero hoy no será.
Abrir los ojos es todo un reto. Las mismas fuerzas que te mandan fuera, te hunden hacia abajo. Dolerá más si fallas. Y confías en las historias que cuentan de ti porque esas historias son mejores que la tuya. Levántate. Levántate. Ya basta de tonterías. Nunca has sabido curarte del todo, y ahora, lloras cuando vuelves a casa. Y lloras cuando te vas.