sábado, 24 de enero de 2015

Suya era la danza del fuego,
más allá de su cintura todo se retorcía,
como una serpiente cubierta en jaspe
se alzaba gloriosa.
Su largo pelo negro era un gran manto
para su propia oscuridad,
su piel inmortal se retorcía sólo con pensarla 
no podía soportar el contacto sincero de la humanidad.
Aún con sus ojos vivos y hermosas mejillas,
mirarla causaba dolor,
la sangre parecía cubrir su presencia,
madre de todo lo terrible era ella
y así lo sería por siempre jamás.

viernes, 16 de enero de 2015

I am terrified by this dark thing that sleeps in me

Donde pones la mano, enciendes la mecha. Como si cada uno no tuviese suficiente con sus propios problemas. Pero es tan complicado ayudar cuando eres tú quien está lejos de aquí. Sólo eres capaz de coger sus manos, y con suerte, evitar que les lleve la marea.
Y al final del día, te vistes de cenizas como quien vio la oscuridad y siguió caminando a ninguna parte. Eso es todo. Tus pies aún no recuerdan cómo andar, sólo patalear para salir a flote. Porque esta tierra que pisas no es tuya. Sólo arenas movedizas que te hunden más despacio. Ésta es tu vida ahora, caminar entre moribundos y consolar a los que tiemblan como tú.
Se te acaban los planes. Y a ti sólo te queda desaparecer. ¿Escogerás la vida o escogerás la muerte?

I know the bottom, she says. I know it with my great tap root:   
It is what you fear.
I do not fear it: I have been there.

Is it the sea you hear in me,   
Its dissatisfactions?
Or the voice of nothing, that was your madness?

Love is a shadow.
How you lie and cry after it
Listen: these are its hooves: it has gone off, like a horse.

All night I shall gallop thus, impetuously,
Till your head is a stone, your pillow a little turf,   
Echoing, echoing.

Or shall I bring you the sound of poisons?   
This is rain now, this big hush.
And this is the fruit of it: tin-white, like arsenic.

I have suffered the atrocity of sunsets.   
Scorched to the root
My red filaments burn and stand, a hand of wires.

Now I break up in pieces that fly about like clubs.   
A wind of such violence
Will tolerate no bystanding: I must shriek.

The moon, also, is merciless: she would drag me   
Cruelly, being barren.
Her radiance scathes me. Or perhaps I have caught her.

I let her go. I let her go
Diminished and flat, as after radical surgery.   
How your bad dreams possess and endow me.

I am inhabited by a cry.   
Nightly it flaps out
Looking, with its hooks, for something to love.

I am terrified by this dark thing   
That sleeps in me;
All day I feel its soft, feathery turnings, its malignity.

Clouds pass and disperse.
Are those the faces of love, those pale irretrievables?   
Is it for such I agitate my heart?

I am incapable of more knowledge.   
What is this, this face
So murderous in its strangle of branches?——

Its snaky acids hiss.
It petrifies the will. These are the isolate, slow faults   
That kill, that kill, that kill.
Elm- Sylvia Plath

jueves, 8 de enero de 2015

Soy tu niña calcinada de sueño implacable.

Aún nadas hacia la orilla. Hacia donde crees que está la orilla. Quién querría tanta agua. Es difícil hablar cuando te concentras en respirar. Los demás parecen caminar sobre el agua. Y mientras tú, pides una mano que te saque y no cualquiera.
Ellos te miran desde fuera. Uno te dice que pruebes a andar como él, a ver si sales. Otro te dice que el agua lo ha creado tu cabeza, que aún podrás salir tú sola. Pero sigues ahogándote.
Y las noches son terribles. A oscuras, a solas, no ves la ola.
De pronto, alguien te da la mano. Alguien nada a tu lado. A algún sitio. A alguna parte. A la vida o quizás a los sueños de muerte de cualquiera de los dos.
Y la marea sube. Y tú le agarras, para que no se lo lleven. Y él te sujeta para que no te vayas para abajo. Pero nadie termina de sacar la cabeza.
Nadar. Nadar. Nadar.







“Me alimento de música y de agua negra. Soy tu niña calcinada por un sueño implacable."
- Alejandra Pizarnik - La Mesa Verde

martes, 6 de enero de 2015

¿Está esto pasando? ¿Está pasando de verdad? Nadie diría que fuese a llegar a este punto. Creíste levantarte victoriosa, y sólo eres una criatura perdida más. Los monstruos aún no llegan, aún no, aún no. Los primeros en salvarse son los niños y las embarazadas. Pero tú no eres ninguna de las dos cosas. Y basta con verte dos veces para no volver a querer mirarte jamás. ¿Está esto pasando?
Tú que creías haberlo visto. Pero aún no estás preparada. Aún no. Aún no. Hoy no te levantarás. No sabes cómo hacerlo. No sabes si quieres hacerlo. Cada vez que tus palabras llegan al viento, algo se rompe ahí fuera. Como si sólo supieras hacer daño.
Los monstruos que te ayudan a dormir hoy no vendrán a protegerte de la lluvia. Todos gritan estás curada, estás aburrida, estás entera. Levántate. Pero hoy no será.
Abrir los ojos es todo un reto. Las mismas fuerzas que te mandan fuera, te hunden hacia abajo. Dolerá más si fallas. Y confías en las historias que cuentan de ti porque esas historias son mejores que la tuya. Levántate. Levántate. Ya basta de tonterías. Nunca has sabido curarte del todo, y ahora, lloras cuando vuelves a casa. Y lloras cuando te vas.

viernes, 2 de enero de 2015

Vi las puertas. Miles de puertas me rodeaban. Todas rotas, todas averiadas. Tantas opciones y ninguna buena. Entonces lo entendí. No eran las puertas, no eran mis opciones las que se habían quebrado. Era yo. Yo, mirándome a un espejo. Un espejo casi vacío, con una extraña observándose, con los ojos de quien mira la nada.
Cada roto mío, estaba en una puerta. Ninguna permanecería entera cuando la atravesase. Moriría en cuanto la cruzase. Cada una tenía distinta decoración. 
Una estaba llena de dibujos, que se deshacía por las pequeñas brasas encendidas al final. 
También había otra, donde algo parecía latir, de donde provenía un gran llanto, pero el marco estaba a punto de desmoronarse. 
Por otro lado, había un gran portón grande. Parecía haber sido esculpida en papel, a punto de echar a volar. El viento se la llevaría pronto, sin duda alguna.
Entre ellas, habían algunas de mármol medio destrozado, puertas de tierra quemada...
Al fondo, había una. Era lisa, negra como la noche. No parecía tener imperfección alguna, pero sabía que bastaría con acariciar la manilla para desvanecerme. El final es inevitable.



Buscar. No es un verbo sino un vértigo. No indica acción. 
No quiere decir ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene.
Fuente: Alejandra Pizarnik. Poesía Completa, poemas 1962-1972.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Casi un mes. Un mes en silencio. Pero tengo mis razones para este silencio atrás. Las últimas semanas han sido terribles. Sí. Es ese tipo de cosas que una siente que no debe decir cuando ocurre. Justo lo contrario de lo que se debería hacer. Pero estoy saliendo de ese pequeño hoyo que me había montado yo misma. 
Y esto venía de antes de este mes. La ansiedad había aparecido pisando fuerte, llegando a encontrarme a mí misma a punto de llorar por absolutamente nada, con una fuerte sensación de angustia a ratos. Las últimas semanas simplemente fue a más. Estaba estresada, cansada y agobiada hasta decir basta y ni siquiera tenía tiempo para dedicar a mí misma, para volver a mi ser. Que quizás yo sea negativa, pero nunca había llegado a estar así.
Quizás algún día suelto, sí. Pero jamás había pasado tanto tiempo así. Al punto de pensar no son momentos tristes en un día normal, sino algún momento de risa en un día triste. Tuve días que deseaba no salir de la cama jamás y días que no quería volver a casa, por miedo a quedarme conmigo misma y todo esa olla exprés en mi cabeza.
Ahora estoy bien. Realmente no tengo claro cómo he vuelto. Quizás sea haber terminado todo ese cúmulo de trabajos, exámenes y demás, que he podido reconciliarme un poco conmigo misma y darme un poco de tregua. No lo sé. Definitivamente, he encontrado mis límites y ahora sé con certeza que hay cosas que es mejor no terminarlas ni empezarlas, puesto que mi capacidad para responder a los cambios es practicamente nula. Y es mejor, por ahora, aceptarlo, al menos hasta que tenga tiempo y dinero para arreglarlo. Entonces, podré seguir con todas esas ideas que quise empezar y quizás, también, recuperar la ilusión por esas aspiraciones que enterré las últimas semanas.
Y no creo que haga falta que os diga lo difícil que es, a veces, conocerse a uno mismo a fondo y poder vivir con ello. En fin. Eso es todo.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Y yo me iré

Él habla para poder quedarse. Eso es todo. Abre la boca, y no puede parar. Quiere quedarse. Querría quedarse. Claro. Y da todo lo que puede, y no deja de gesticular.
Sin embargo a veces no es posible. Las campanas siguen sonando cada hora. Los viernes seguirán siendo viernes y habrá días que desearé que no existan. Eso es todo.

Pero yo sigo aquí. Algunos nacimos para sujetarnos solos y para sólo sujetarnos. Mañana desapareceré.

"Ella no espera en sí misma. Nada de sí misma. Demasiado ensimismada.

Sólo viene a ver el jardín donde alguien moría por culpa de algo que no pasó o de alguien que no vino.

Ella es un interior.
Todo ha sido demasiado y ella se irá.

Y yo me iré.

-Alejandra Pizarnik"

lunes, 17 de noviembre de 2014

Suficiente, no merezco aguantar esto gritó la niña. Me iré lejos, allí donde tú no puedas alcanzarme y no podrás hundirme más. Ya no podrás acabar conmigo dijo ella. Salió de debajo de la cama, y se acercó a aquella intrusa furiosa que la miraba con desprecio. Ella le devolvía la mirada, incapaz de apartar la vista. Todo en ella misma parecía estar juzgándola.


Caminó hacia ella, dejando un espacio mínimo entre las dos. Palpó la pared y separó los dos enganches.





Ya está, ya no te pertenezco susurró, y dejó caer el espejo, rompiéndose en mil pedazos.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Definiciones

¿De quién fue la idea? Te dicen, mientras juzgan con sus cabecitas dubitativas, con sus cerebros a su máxima capacidad. He vuelto a la escuela. A preescolar.
Me miran como si alguien me hubiese lavado el cerebro. Como si no hubiese sido capaz de llegar a esa conclusión sola. ¿Si ellos se tiran por un barranco, irás tú también detrás? parecen querer decirme. Como si no tuviese suficiente con mis pensamientos.
Pero lo entiendo. En ocasiones todo puede parecer más complicado de lo que es.
Él vigila de que no coja frío y yo le quito el dolor de su espalda. Él besa mi espalda mientras que yo me envuelvo en sus brazos. Y él me besa. Y yo le beso. Eso es todo.
Y cuando no puedo con todo, él viene a mí a consolarme. A no dejarme caer. Y cuando él se siente solo, lo abrazo hasta que se recupera.
Y eso es suficiente para él y para mí.
Al menos por ahora.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Quizás no fuera perfecto, pero no hacía frío y se sentía en casa. Eso era todo lo que necesitaba.