martes, 14 de mayo de 2013

Y tontos nosotros, creíamos que era amor cuando no eramos más que oleaje chocando con las rocas. Todo tan confuso. Te llamé. Tú me llamaste. Y nadie sabía que decir. La oscuridad apareció, y creímos sentirnos en casa. Ni la luna pudo encontrarnos. Tan perdidos.
Y llegó el verano, el sol, la verdad. Nos alejamos unas semanas y jamás nos sentimos tan felices. Tan felizmente incompatibles. Nosotros, que creímos que juntos todo sería mejor, pero no.

sábado, 11 de mayo de 2013

Silent night... Broken night...

- ... ¿Hola?
- ¿Sí? Dime.
- Quería preguntarte... ¿En qué momento decidimos olvidarnos, dejarnos a un lado? ¿Qué hice para que te decidieras?
- Vaya... Creo... Creo que en cierto modo, al principio no tenía tiempo para ti. Luego, simplemente... No teníamos de que hablar... O quizás teníamos demasiadas cosas de las que hablar. Tantas que ni siquiera sabíamos por dónde empezar. Después... Sólo teníamos conversaciones vacías. Mínimos detalles absolutamente superficiales de nuestra vida. No sé. Así es la vida.
- Me gusta pensar que aún no es demasiado tarde para retomarlo todo, pero supongo que es lo que nos merecemos. Dejamos que el distanciamiento pasará. Gracias por tu sinceridad... Ojalá volvamos a conectarnos de nuevo, como antes.
- Ojalá. No olvides todo lo que un día nos quisimos.
- Por supuesto que no...
Entonces, sonó fuerte, como un estallido, la alarma del despertador. Y en ese momento me dí cuenta que esa conversación no había pasado. Ni pasaría. Porque nos habíamos dormido. La distancia nos apuñaló y nos habíamos dejado desangrar. Y ahora no quedaba nada que salvar... Excepto recuerdos. Encontrarse era mirar a los ojos de un viejo extraño con cara familiar al que no sabes ni si deberías saludar.

¿De qué me valen tus palabras? Si las promesas en papel se deshacen con agua. Si las promesas en tu boca salen volando con tu respiración. ¿De qué me sirve? Y que ahora vengas, como si todo siguiera igual. Como si siempre hubieras estado para mí. ¿Dónde estabas cuando te llamé? ¿Dónde estabas cuando me importaste? ¿Dónde estabas cuando lloré por ti? ¿Dónde estabas cuando te eché de menos, hace meses?

Parece como si volvieras solo para torturarme, sabiendo que te acabaré perdonando todo sin necesitar una palabra. Espero que estés dispuesto a cargar con mi cuerpo cuando todo esto acabe conmigo, amor.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Historias para no dormir

Escribió su nombre en grande, junto con su historia, para evitar el olvido. Ahí evitaría olvidarse de los errores ajenos y los suyos propios. Guardaría en su caja todos los favores, todas las mentiras y todas las canciones para recordarse a sí misma porque estaba ahí. Quiso mantener ahí todas sus malas pasadas, sus pequeños exorcismos y sus renacimientos. Esperaba que así, no olvidaría aquello que se merecía, o que esperaba merecer. 
No quería conformarse, que el principio de la historia estuviera escrito no quería que la influyera a un final desastre. Pero daba igual, miles factores bailaban a su alrededor. El universo había creado un contra-imán en su persona que hacía que toda persona que se adentrara a conocerla, acabaría por alejarse sin razón ni enfados ni gritos. Una separación que solo sentiría ella, lo que le daría a la otra persona carta blanca de volver sin remordimientos.
Año tras año, los iría perdiendo, uno a uno. Con los primeros, les miraría a los ojos y preguntaría por las razones. Lloraría noches. A los segundos, intentaría retenerlos, siempre sin éxito. A los terceros seguiría llamando, pero menos.
Pero dolería igual. Jamás sería una despedida completa. Cada retorno, serviría como recordatorio de la ausencia... Y día, tras día, con cada dolor, con cada mal pensamiento, con el más mínimo sentimiento construiría su caparazón... Y ese caparazón sería por siempre la única forma de mantenerse viva sin sufrir, sin hundirse... Y sin nada.

sábado, 4 de mayo de 2013

¿Por qué será que las decisiones más difíciles son casi siempre las más acertadas?